
¡Grítame amor, que estoy vivo!
Gritos de dolor, de sacrificio, de angustia, gritos de pasión.
Gritos de amor, de tristeza, de alegría, de ilusión, de sueños.
Sueños que algún día viviremos.
Sangre que estás dentro de mí, atrévete a salir,
a gritarme y decirme: cómo está.
Corazón de cristal aguanta un poco más,
salgan lágrimas de zafiro desafíen el azul del cielo y del mar.
Lágrima en el mar, cómo estás.
Dímelo sangre cobarde, no te quedes callada,
permanece con ella.
Deja grabados todos los sentidos en sus manos,
todas las locuras en su boca,
y todas las pasiones en su piel.
¡Grítame amor, que estoy vivo!
Gritos de dolor, de sacrificio, de angustia, gritos de pasión.
gritos de tristeza, de alegría, de ilusión, gritos convertidos en sueños.
Sueños que estamos viviendo en cada paso, en cada latido, en cada suspiro.
Lloro, grito, me alegro, sueño, vivo…
Kilómetros y kilómetros son los que nos separan,
nos separan de tanta tristeza, de tanta añoranza, de tanta ilusión.
Pero sobre todo de tanto, tanto amor.
Tú, Belleza eterna, Luz inmaculada,
aléjame de éste sufrimiento
que me mata por dentro;
ayúdame a salir de esta locura.
Ave nocturna, vuela en los más profundo de mis sueños,
protégeme de las salvajes bestias y
dame las fuerzas para seguir de pie
en este interminable viaje hacia lo más íntimo de tu ser.
¡Grítame amor, que estoy vivo!
Gritos de dolor, de sacrificio, de angustia, gritos de pasión,
gritos de amor, de alegría, de ilusión, gritos que aman.
Amo, lloro, grito, sueño, vivo, desvanezco…
El que Ama, llora, siente, vive, muere,
muere por su propia suerte, porque quiere.
¡Muerte! , ven por mi cuando yo bese por última vez
al ser que me hace terriblemente feliz.
Lágrima en el mar, Ave nocturna, Luna perfecta,
te digo yo, que el que ama también sufre.
Ama el que de una sola bocanada se come al mundo entero.
Como yo trato de comerlo todos los días en esta hermosa vida.
Qué no daría yo, por comerme esas manos,
por hacer que tus palabras choquen en mis labios,
tus miradas en mis ojos, y tu aliento en mi olfato.
Por tener tus brazos rodeando mi cuerpo desnudo,
por tener tus ojos llenos de luz y esperanza
mirando mis sentimientos indefensos ante ti,
por tener tus manos y la fuerza que dan
en un hombro que siempre te necesita.
Te añoro, te extraño, te lloro, te amo.
Grítame, extráñame, ámame.
Asegúrate de que mi alma se quede contigo;
Abre la ventana para que mi aliento entre en tu cama y
no te deje dormir en una noche de luna llena y
permanezcamos unidos hasta que el amanecer nos separe de un mismo ser.
Arturo Alfaro Galán, Agonía, Puebla 2008
Fotografía Elsa Priego Morales 2007